Tempus errantis
Algo más de año y medio. Es mucho tiempo. Tiempo errante. Es lo que me ha costado publicar el siguiente capítulo del tercer poemario, que reza por título eso mismo. Las razones son mías, de la musa y a nadie más importan. Tiempo. El tiempo que se va, pero también el tiempo que se equivoca, que es fruto de errores e intentos de rectificación. Tiempo dejado de lado para seguir una obra que roza ya los tres años de vida y que pese al fuerte bloqueo de inspiración y más aún de publicación que he tenido en el último de ellos, sigue adelante cumpliendo increíblemente los plazos habituales para su finalización.
También han quedado aparcadas las promesas realizadas acerca de navidades con sorpresa, los objetivos marcados o el gran salto al mundo del estrellato. Quizá todo eso ya no importe o ahora importe de otra forma al menos. Quizá haya que dar otro vuelco, adoptar otra postura, practicar otra visión de todas las cosas. Sea como sea la obra sigue adelante, el camino prosigue y el tiempo errabundo viaja por él, dejando una estela de creación de la que tanto siento a veces no ser merecedor. Paciencia es lo que he acabado desarrollando. Todo tiene su momento. Como el cuarto capítulo, que ya está en proceso.
Entre otras cosas…
Esta obra ha sido licenciada bajo Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.5 España License.
30 julio 2011
