La princesa de la eterna sonrisa
Probablemente el subgénero narrativo que más me guste sea el cuento. Creo que es una forma excelente de contar metáforas en prosa dándole un toque de fantasía e irrealidad. En el cuento todo está permitido y es a la vez tan verosímil. Se procura llegar al lector insinuando, empleando a veces recursos literarios o incluso tropos poéticos. El cuento a veces es épica y a veces el reflejo de una historia que nos podría pasar a cualquiera si cambiásemos el entorno.
El cuento es quizá para mí por lo que he dicho la mezcla perfecta entre prosa y poesía. Y no, no solo cuento para niños. Hay cuentos para adultos magníficos, o cuentos para todas las edades que pueden adaptarse a todos los niveles, donde los mayores entiendan unas cosas y los pequeños otras. No es cosa fácil, pero tengo que aprender a hacer eso. De hecho y a sabiendas que no le dedico tanto tiempo como me gustaría a este subgénero, quizá ahora que lo he dicho sea el momento perfecto para empezar a cambiarlo.
El que os dejo aquí es uno que escribí hace bastantes años, a petición de una persona que apareció en mi vida y se marchó de ella sin más, dejando su recuerdo. Por aquel entonces, ella era una princesa y yo un trovador.
La princesa de la eterna sonrisa
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